La guerra en el Golfo eleva los riesgos de escasez y racionamiento de combustible

El 20 de abril de 2026, la prolongación del conflicto en el Golfo Pérsico, caracterizado por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, ha desencadenado una crisis energética global. El bloqueo intermitente del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial, ha exacerbado la situación, generando una escalada de precios y amenazando con escasez y racionamiento de combustibles, especialmente en Asia y países emergentes. ([elpais.com])

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han advertido sobre los riesgos de estanflación o incluso una recesión global debido a esta crisis energética. En Asia, ya se están implementando medidas restrictivas: Filipinas ha declarado una emergencia energética, mientras que Pakistán enfrenta recortes laborales debido a la escasez de combustible. En Europa, aunque las reservas actuales son suficientes, se están preparando políticas de ahorro energético y cancelaciones de vuelos como medidas preventivas. ([elpais.com])

La incertidumbre es alta, y los daños a las infraestructuras en el Golfo complican un retorno rápido a la normalidad. Incluso si el conflicto cesara, se estima que podrían pasar hasta dos años para recuperar la estabilidad energética previa. ([elpais.com])

Estados Unidos enfrenta escasez de petróleo a pesar de ser el mayor productor mundial

A pesar de ser el mayor productor mundial de petróleo, Estados Unidos enfrenta una grave crisis energética debido al conflicto en Irán, que ha interrumpido el suministro global de crudo tras el cierre prolongado del estrecho de Ormuz. Esta situación ha disparado el precio del petróleo y de los combustibles, elevando la inflación y afectando la economía doméstica. ([elpais.com])

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Aunque EE. UU. alcanzó una producción récord en 2025 gracias al fracking, su capacidad para aumentar aún más es limitada debido al agotamiento de pozos y problemas de infraestructura. Además, la mayoría de sus refinerías requieren crudo pesado, que debe importar de países como Venezuela o Canadá. ([elpais.com])

El eslogan “Drill, baby, drill” de Trump, que prometía autosuficiencia energética y gasolina barata, se muestra insostenible. Las empresas petroleras no tienen incentivos para aumentar la producción sin garantías de precios altos a largo plazo. La paradoja es que, siendo líder en producción, EE. UU. aún depende de importaciones significativas y sufre el impacto de una crisis de precios, justo cuando Trump busca mantener el apoyo político en un año electoral complicado. ([elpais.com])

Irán anuncia la reapertura del estrecho de Ormuz, pero EE. UU. mantiene el bloqueo

Irán anunció la reapertura total del estratégico estrecho de Ormuz durante el alto el fuego vigente con EE. UU., que podría extenderse dependiendo del avance de las negociaciones de paz por la guerra iniciada hace casi dos meses junto a Israel. Esta medida, motivada también por la tregua en Líbano forzada por Israel y Trump, alivió los mercados y redujo el precio del petróleo casi un 10%. Sin embargo, EE. UU. mantiene su bloqueo naval contra los puertos iraníes, según confirmó Trump en su red Truth Social. ([elpais.com])

El gobierno iraní indicó que todos los buques mercantes podrán transitar por una ruta específica del estrecho, mientras que la Guardia Revolucionaria seguirá supervisando los movimientos. A pesar de la apertura, la congestión marítima persiste, con cientos de buques atrapados en la región. La Organización Marítima Internacional (OMI) está verificando si la medida respeta las normas de navegación internacional. ([elpais.com])

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Donald Trump celebró la reapertura como un logro personal, aunque adelantó que el bloqueo continuará hasta que el acuerdo de paz esté “completado al 100%”. Europa ha recibido la noticia con cauta esperanza y prepara una posible misión internacional para proteger la libre navegación en la zona. ([elpais.com])

Arsenio Domínguez, secretario general de la OMI, expone la grave situación en el estrecho de Ormuz, donde unos 2.000 buques y 20.000 marineros permanecen bloqueados debido a un doble bloqueo impuesto por Irán y Estados Unidos. Domínguez subraya la necesidad de retornar al régimen de tránsito establecido en 1968, gestionado conjuntamente por Irán y Omán, y rechaza la creación unilateral de corredores alternativos por parte de Irán sin el aval de la OMI. También rechaza firmemente la posibilidad de imponer peajes en esta ruta, ya que violaría el derecho marítimo internacional. ([elpais.com])

La OMI trabaja en un plan logístico para evacuar gradualmente los buques, priorizando la seguridad y bienestar de las tripulaciones. Se estudia la posible presencia de minas en la zona y se organizan prioridades de salida según urgencias humanas y tipo de carga. Domínguez critica que el transporte marítimo solo reciba atención en tiempos de crisis, como en esta situación o durante la pandemia, y lanza un llamado global para reconocer su importancia estratégica y evitar su utilización como herramienta de presión geopolítica. ([elpais.com])

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha interrumpido el tránsito de insumos agrícolas, como la urea y el azufre, provocando retrasos, escasez y un aumento drástico de precios. Esta situación afecta de forma desproporcionada al Sur Global —especialmente a África e India— que depende en gran medida de las importaciones agroquímicas. Agencias como la ONU, FAO y el Banco Mundial advierten de una nueva crisis alimentaria y económica que podría empujar a hasta 30 millones de personas a la pobreza. ([elpais.com])

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Expertos destacan que esta vulnerabilidad no es fortuita, sino el resultado de décadas de políticas que han vinculado la agricultura a combustibles fósiles y monocultivos para la exportación, debilitando la autosuficiencia alimentaria. Se propone avanzar hacia la “soberanía alimentaria” y la agroecología como salidas sostenibles para reducir la dependencia de insumos externos. A corto plazo, se sugieren medidas de emergencia como corredores humanitarios y ayudas sociales focalizadas para mitigar el impacto inmediato de la crisis, al tiempo que se reclaman transformaciones estructurales para evitar futuras crisis similares. ([elpais.com])

A pesar del contexto de conflicto en Oriente Medio que mantuvo cerrado el estrecho de Ormuz durante más de mes y medio, la reapertura temporal del mismo ha generado una caída en los precios del crudo y ha revitalizado los mercados financieros. El Brent bajó más de un 12% y las bolsas, incluyendo Wall Street y el Ibex 35, han recuperado las pérdidas derivadas de la guerra. Sin embargo, la reapertura es limitada a 10 días, e Irán volvió a bloquear el paso poco después. ([cincodias.elpais.com])

La inflación sigue siendo un problema, con Europa en 2,6% y EE. UU. en 3,3%, debido a la persistente crisis energética. Europa, al ser importadora neta de combustibles, enfrenta escasez, especialmente de queroseno, y ha implementado medidas como subsidios al transporte ferroviario. En contraste, EE. UU., gracias a su producción de shale oil, está menos expuesto. ([cincodias.elpais.com])

Los expertos advierten que el verdadero riesgo para los mercados es la política monetaria. Las expectativas de subidas de tipos en Europa contrastan con posibles recortes en EE. UU. La tecnología y el crédito privado, altamente apalancados, siguen siendo sectores vulnerables ante un posible aumento de los tipos de interés. ([cincodias.elpais.com])

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En Bangladés, el gobierno ha comenzado a imponer apagones temporales y otras medidas para conservar la electricidad, una respuesta drástica a la crisis energética mundial provocada por la guerra en el Golfo Pérsico. El acceso al gas es especialmente preocupante, ya que aproximadamente la mitad de la electricidad de Bangladés procede de instalaciones que queman gas, y casi un tercio de ese gas proviene de Catar, cuyo flujo ha sido prácticamente bloqueado por

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